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Herriak eta udalerria

Columna publicada en la edición de marzo de 2019

08·03·2019


La reorganización del casco de Aginaga es una cuestión compleja a la que le hemos dedicado los últimos meses. Desde Aginaga se reclama un espacio más amplio y tranquilo, un casco vivo y agradable, donde los y las niñas puedan jugar tranquilas y no haya riesgo de tráfico motorizado para los peatones.

Con ese objetivo se formó un grupo de trabajo abierto, en el que han participado activamente una decena de vecinas y vecinos de Aginaga, junto con representantes del ayuntamiento y arquitectos. El proceso ha llegado a su conclusión con la elaboración de un Plan Especial, que se va a presentar en Aginaga el 27 de marzo.

En Zubieta, uno de los temas en los que se ha venido trabajando ha sido la distribución de los servicios municipales entre Donostia y Usurbil. Después de muchos años e infinidad de reuniones, por fin se ha acordado un convenio entre la Junta de Zubieta y los dos ayuntamientos. De este modo se han concretado los servicios que va a prestar cada ayuntamiento, sin que ello cuestione la unidad de Zubieta. Por ejemplo, Usurbil se hará cargo de la recogida de residuos en todo el casco. Para ello se habilitarán dos puntos de recogida, se quitarán los contenedores incontrolados, y se pondrá en marcha la recogida puerta a puerta también para los vecinos de la parte de Donostia que así lo quieran. Al margen de este convenio, es evidente que el futuro de Zubieta es incierto y preocupante. Basta con ver lo que están haciendo en nuestro monte. Las autoridades de Donostia y Gipuzkoa presentan con altanería lo que en esencia es destrucción del medio ambiente.

Aginaga y Zubieta: dos realidades y dos pueblos que, junto con otros, configuran el municipio de Usurbil. Debemos organizarnos y activar medios para preservar esta riqueza. Y, sobre todo, debemos generar iniciativas y dinámicas populares que sustenten una organización distribuida.