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Piel de gallina

Escrito publicado en el ejemplar de julio

06·07·2018


Hemos visto cómo se han atascado las gallinas en las ventanas de Potxoenea. Hemos sentido carne de gallina en el chupinazo, entre oilasko-biltzailes, manifestantes anti-incineradora, gigantes, dantzaris, txistularis, y también hemos recordado a las que no han podido estar presentes (Xua, Olatz, Patxi). Seremos el único pueblo que en pleno calor de verano se ha acordado de los asadores de castañas. Merecido reconocimiento.

Así empezaron las fiestas que han perdurado día y noche, al compás marcado por un amplio programa. Todas y todos hemos encontrado momentos y espacios para la diversión, y hasta el más serio se ha desmelenado. No puede ser de otra manera.


Hoy es 3 de julio. Potxoenea ha dejado de ser un gallinero y estamos de vuelta a la normalidad. Quedan para nuestro recuerdo los cantos, bailes, espectáculos, juergas... Momentos que, quién sabe, habrán sido captados por alguna cámara y quizás se expongan en el futuro. Un pueblo en fiestas siempre es un retrato que merece la pena, tal y como hemos podido disfrutar en la exposición de este año.


Diría que en las fiestas ha prevalecido el respeto, en un ambiente que no ha dado pie a disputas. Se ha disfrutado y se ha dejado disfrutar. Hasta donde sabemos, no ha habido ninguna agresión sexista, y ese es un gran logro popular, fruto de la activación social que ha promo-vido el movimiento feminista.


También es verdad que hay cuestiones en las que debemos mejorar. Nos preocupa la tendencia al consumo inadecuado y precoz de la juventud, o el descuido en la limpieza de nuestras calles dejando de lado el reciclaje.


Quiero valorar la paciencia de todas y todos ante las molestias propias de los días festivos. Y quiero agradecer a todas aquellas personas que han participado en las fiestas, en particular a aquellas que han ayudado en su organización. La implicación del pueblo es un factor diferenciador, que hace que las fiestas de Usurbil sean auténticamente populares.


Es el día después. Es difícil reiniciar la marcha del día a día, pero nos queda el consuelo de que ya queda menos para las fiestas del año que viene.