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Sobre la cultura política

Escrito publicado en la revista Udalberri en junio

07·06·2018


 

La Diputación de Gipuzkoa ha recogido en un informe la percepción que tiene la ciudadanía sobre la cultura política, y ha contrastado ese trabajo con los agentes sociales y responsables políticos.

A la presentación que tuvo lugar en Lasarte-Oria el 14 de mayo asistimos varios representantes del Ayuntamiento de Usurbil. En dicha presentación se aludió a la cultura política democrática y a la necesidad de que los y las ciudadanas se impliquen y participen activamente.

Tal y como manifesté en la sesión, coincido en la necesidad de abordar la actividad política desde otra perspectiva y para ello es necesario un cambio cultural. Un cambio que vaya más allá de discursos afables y que muestre en la práctica lo que se predica. Si no, cabe el riesgo de que todo esto no sea más que postureo.

Dicho esto, en términos prácticos, hay ejemplos manifiestos de que la Diputación ha negado a las y los usurbildarras la expresión y el respeto de su voluntad. Lo que está ocurriendo con el servicio de autobus y con la incineradora es muy clarificador. En ambos casos, la cuestión no es si se está de acuerdo o no, sino el modo en el que se toman las decisiones, sobre todo en cuestiones que afectan directamente a las condiciones de vida básicas y a la salud.

Con respecto al servicio del autobus, ya se ha tramitado la propuesta definitiva, pero para llegar a este punto no se han contrastado las alternativas con la población , ni se han contestado por escrito las cerca de 2000 alegaciones.

En lo referente a la incineradora, lo que está ocurriendo es muy grave. Al Ayuntamiento de Usurbil se le prohibió hacer una consulta popular, principalmente por un informe contrario de la Diputación. Se ha impedido sistemáticamente la posibilidad de un debate pausado y en profundidad. Se ha aplicado un plan integral de gestión de residuos a punto de caducar, y se ha renunciado a diseñar el plan nuevo de un modo participativo, incumpliendo lo que se había prometido. Además, se han pedido responsabilidades personales a cargos políticos por su actividad, se ha menospreciado a profesionales de la salud, no se ha mostrado ningún tipo de comprensión ni empatía con la preocupación y el miedo de los y las ciudadanas. Se nos ha dicho que ya se ha encontrado una solución, dejando de lado que una alternativa que suscita semejante enfado, crispación y respuesta social no es y no puede ser una solución.

En resumen,hasta ahora se han seguido unas pautas de actuación antagónicas a la cultura política democrática.

Y digo que hasta ahora, porque todavía estamos a tiempo de recomponer esta situación. Todavía es posible buscar una solución que responda adecuadamente a la preocupación e inquietud de la población.

Más allá de los planteamientos teóricos, la Diputación, en colaboración con las otras administraciones, agentes y ciudadanos, ya puede aplicar políticas realmente participativas y tejer una cultura política realmente democrática. Los y las usurbildarras lo agradeceríamos, lo necesitamos y lo merecemos.